…a veces pretendo no pensar en ella, claro hay cosas que no me lo evitan, la sonrisa de los niños, los atardeceres, las noches de lluvia, las canciones cursis. ¿Qué tiene de cursi un hombre que escribe sobre una mujer ausente? Comprendemos que somos imaginariamente inseparables y concretamente desconocidos. Yo desconocía sus intenciones de irse y ella desconocía mis sentimientos. A veces un poco confusos, otras veces anónimos. Ahora nos separan meses de indiferencia y algunos kilómetros. Ya nada puede habitar este corazón abandonado y lleno de espantos. Lloronas y cadejos son parte de la historia de las paredes de este hogar-corazón.
No quiero pensar en ella… quiero volver a quererla, de tenerla cerca hasta sentir su aliento, pero lentamente esa intensión queda soterrada bajo toneladas silencios, y eso no me reconforta nada…